sábado, 20 de enero de 2007

.... parecía una rosa inofensiva....

Parecía una rosa inofensiva, su belleza y olor reflejaban cosas diferentes a la realidad. Jamás creí que podría pincharme, pensaba que su amor la convertía en algo inofensivo, pero sólo para darme cuenta al final de que una rosa es una rosa, y si debe defenderse, nunca importará a quién le pese.

A pesar de correr riesgos, decidí intentar tomarla y guardarla como mi más grande tesoro. Ella no me dejó... lo único que hizo fue mostrarme sus afiladas espinas. Aún así la cogí; sus espinas (tan buenas para ella, y tan malas para mí) pincharon mis manos causando pequeñas heridas en mi piel que provocaban un dolor extraño, pues llegaba, en cierto punto, a ser placentero.

Me costó creer que un dolor, por pequeño y significativo que fuera, pudiera llegar a ser placentero. Y fue entonces que me di cuenta de lo que aquella rosa y el dolor que me causaba significaban... ¿cómo fue que no lo supe antes?

Aquella hermosa rosa... tan llena de fragante olor y de infinita belleza, representaba (por lo menos para mí) al amor. Muchas veces me dejé llevar por lo que aparentaba un amor encontrado; muchas veces creí que era lo que todo el mundo buscaba, el amor perfecto... pero después de un tiempo (y no precisamente corto), podía empezar a ver las afiladas espinas que yacían en su tallo... y podía también empezar a sentir cómo poco a poco iban abriéndose en mi piel pequeñas heridas, que por más que me causaran dolor, me gustaban, me causaban un dolor tan extrañamente placentero.

Sentía un dolor muy placentero, pero sabía que dolor es dolor, y que si lo sentía, era porque algo no andaba bien. Algunas eran pequeñísimas heridas, esas eran simples discusiones, comunes en todas partes... pero habían otras que no eran tan pequeñas, eran esas las que me decían a gritos que algo no andaba bien. ¿por qué no las escuché? ¿por qué me esforcé en mantenerlas vivas en mi piel? Concretamente no lo sé... pero sí tengo muy claro que no quería escuchar a nada ni a nadie; si yo me había ensañado con esa rosa, tenía que ser capaz yo misma de salir de ese embrollo.

Fue recién después de un año (¿pueden creerlo? ¡Un año entero!) de historias que vivían nada más que en mi cabeza, un año de historias inventadas, que logré dejar atrás esa rosa que en su momento me causó tanto dolor y placer a la vez.

Ahora, después de muchas heridas en mi piel, me doy cuenta de que cada rosa tendrá sus espinas, pero estará solamente en mí, decidir si dejaré que me pinchen.


[*.please.hear.what.i.am.not.saying.*]
[¿qué será mañana?]

jueves, 11 de enero de 2007

....ni idea....

Bueno, hace tiempo que no escribo... y es que no me sentía bien para hacerlo. Han pasado tantas cosas, que no haré una lista.
Las cosas no van maaal, sólo en algunos aspectos... pero por otro lado estoy contenta, porque mis niños del nido son taan hermosos!!! Tan llenos de alegría, tan llenos de curiosidad, tan llenos de preguntas, que me hasta me gustaría estar como ellos.

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Ahora no sé muy bien cómo expresar todos los pensamientos que pasan por mi cabeza... y mucho menos el revoltijo de sentimientos en mi corazón.

estoy cansada,
pero sé que puedo salir adelante.
tengo miedo,
pero sé que puedo vencerlo.
me cuestiono muchas cosas,
y sé que tarde o temprano encontraré
las respuestas...
pero tengo miedo de nuevo,
aunque sé que están en mi corazón...
... ahora yo me pregunto una sola cosa más...
¿por qué?
¿por qué si sé que puedo salir adelante,
no me siento segura de hacerlo?
¿por qué si sé que puedo vencer el miedo,
no consigo vencerlo?
¿por qué si sé que tengo las respuestas en mí,
no las encuentro?
es sólo eso... mi eterna pregunta....
¿por qué?
¿por qué si sé todo esto,
las cosas no van del todo bien?


[*si tú puedes... yo también podré*]

¿qué será mañana?