Cada semana me alimentas, me llenas de Ti... y haces que recuerde que tengo el amor más grande que alguna vez pude desear... tengo el amor de tu Corazón. Le devolviste los colores a mi vida, le devolviste todo lo grandioso que siempre tuvo, pero que olvidé por un tiempo. Después de años dando tumbos, encontré el verdadero sentido... "me desperté en el redil, no sé cómo" (increíble frase de una canción preciosa)... me di cuenta de que en el único lugar en el que quiero estar, es cerca de Ti, aunque muchas veces falle, me aleje y caiga... sé que siempre estás ahí para darme la mano, para darme la fuerza, la calma y la paz necesarias para saber afrontar los problemas por grandes que puedan llegar a ser.
Yo estoy dispuesta Señor a cargar con mi cruz cada día, aceptarla sin renegar de ella, y seguirte, seguirte hasta el final.